La elección está en Dios, no mirando los méritos, sino confiriéndolos

 

“Nuestro Redentor… dio a los fieles unos pastores, revistiéndolos de méritos que ellos no tienen; y entre ellos me encuentro yo, sostenido en mi dignidad por su infinita misericordia”.

“A nosotros se nos ha dado el misterio…, para que podamos comunicarlo a los demás”.

“No hemos nacido para nosotros… La gracia no es para guardarla, sino para comunicarla”.
“Enseñe con una vida perfecta, muestre el camino con su buen ejemplo, porque es más la vida del sacerdote, que lo que enseña con sus palabras”.

“Siguiendo el ejemplo de Cristo, que siendo rico se empobreció por nosotros, reciban los sacerdotes, como encomendados a su caridad, especialmente a los más pobres y más débiles”.

«Tú solo eres mi maestro, mi doctor; de tu boca aprendo lo que sé. Tú eres mi sol, mi luz, mi sola sabiduría».

“Es necesario que quien desea participar con Cristo crucificado en la edificación de su Cuerpo, aprenda, no solo a abrazar la cruz, sino a amarla”.
“El que quiera alumbrar a su prójimo, es preciso que arda en sí mismo; hay muchos que desean lucir, más que arder, pero no lo lograrán: no hay luz verdadera que no nazca del fuego”.

“El sacerdote debe ser como espejo en el que todos se miren, como ejemplar que todos imiten y como norma que todos sigan”.

“Misión de los sacerdotes es no preocuparse de sí mismo, sino de apacentar la grey del Señor”.

“¡Qué mayor necedad que pedir a Cristo, crucificado entre dos ladrones, gloria y honores mundanos!”.